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Crecimiento 2019: ¿mediocre, pobre o negativo?

Fecha: 15 febrero 2019 Temas: , , , , , , ,

En sus inicios, la administración anterior prometía que al finalizar su mandato la economía mexicana crecería a una tasa de 5%. En esos años se decía que ese aumento acelerado sería resultado de las reformas estructurales acordadas con la firma del “Pacto por México”. Las reformas derivarían en un aumento en la productividad. Sin embargo, las cifras para 2018 dejan ver un crecimiento económico de 2.0%, inferior incluso al del año previo (2.1% en 2017). No sólo no crecimos, nos desaceleramos.

Los datos sobre la actividad económica de 2018 reflejan una baja en la demanda interna por el lado del consumo y la inversión. Es decir, se consumió menos y no se invirtió como antes. Un tipo de cambio depreciado, aunado al contexto externo adverso y las expectativas sobre el cambio de gobierno, limitaron el crecimiento de la actividad económica. Por desgracia, el año pasado se suma a muchos otros de expansión baja o mediocre.

 Expectativas de crecimiento de organismos internacionales

Durante los últimos días, diferentes organismos internacionales informaron de sus nuevas expectativas sobre el crecimiento económico para México. Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, CEPAL, OCDE, bancos internacionales y algunas calificadoras de riesgo consideran que para 2019 se puede ver afectado por la baja en la dinámica de la economía global y circunstancias nacionales. La baja en las previsiones se debe principalmente a la menor inversión privada en México, así como a la desaceleración de nuestro principal socio comercial, inversionista y fuente de remesas: Estados Unidos. Absolutamente nadie espera un crecimiento elevado.

Qué puede afectar al crecimiento

Aspectos externos como el fortalecimiento del dólar, los conflictos comerciales, los menores precios del petróleo y los movimientos en las tasas de interés de los diferentes países pueden presionar a la baja la actividad económica internacional y nacional. En el contexto interno, por su parte, elementos como un tipo de cambio depreciado, altas tasas de interés, bajo consumo interno, menor gasto e inversión pública derivada de las medidas de austeridad y una baja en la inversión privada ante la incertidumbre por parte de los inversionistas -después de lo ocurrido con el aeropuerto, Pemex, CFE Davos, la escasez de gasolina en varios estados por semanas-, pudieran también presionar el crecimiento a la baja. Las estimaciones consideran que, de darse estos escenarios, el crecimiento económico podría reducirse a sólo 2.0% de crecimiento anual (aunque algunas instituciones privadas, como Bank of America, estiman una reducción del ritmo de crecimiento, que podría limitarse a 1% para este 2019).

Qué puede beneficiar o perjudicar al crecimiento

Hay una luz de esperanza. Los posibles escenarios positivos son que tanto la firma del acuerdo de libre comercio firmado por Estados Unidos, México y Canadá en noviembre del año pasado, y el convenio de corto plazo para no subir las tarifas entre China y Estados Unidos, sean el principio de mayores arreglos comerciales, o al menos que reduzcan las fricciones y dinamicen el comercio internacional, lo que sería benéfico para nuestro país. Las estimaciones más optimistas para el crecimiento del PIB mexicano apuntan a un crecimiento de hasta 2.5% (OCDE).

Pero también puede concretarse un escenario pesimista: huida de inversiones, fuerte desaceleración, que de hecho ya inició. Destacadamente, la producción industrial durante diciembre (el dato más reciente) se contrajo 2.5%. No puede descartarse una contracción económica durante 2019. La ironía es que un crecimiento mediocre es lo mejor que puede esperarse para este año.

 

Texto originalmente publicado en el Periodico Meridiano.



Yo soy Karla Estefanía Romero, economista especializada en las áreas de finanzas públicas, macroeconomía y análisis de datos con software estadístico.


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